“Lo que más me gustó y lo que menos me gustó”

Lo que más me gustó ayer:

1) La conexión Borja-Berjón en la izquierda. Con Egea Saúl estaba jugando más de interior que de extremo, muy parecido a como lo hacía con Hierro. Recibiendo muy atrás y con pocas más opciones para la salida de balón que intentar darse la vuelta y salir de la presión directamente al regate (y si sal con barbes, San Antón), o buscar la pared dándola en corto al centro o devolviéndola para atrás. Pero está claro que cuando es el jugador diferencial que todos queremos ver es cuando le llega el balón un poco más arriba y con apoyos de verdad, como ayer.

Pero es que además Borja ayer hizo más que estar bien colocado y devolverla rápido para facilitarle la salida a Saúl, sino que le jugó a éste de igual a igual, buscando él también la responsabilidad de terminar la jugada cuando tocaba. Y eso es muy difícil de cubrir para los defensas. Si no me equivoco, el del gol fue el tercer pase franco que Borja le puso a Ortuño en la poco más de una hora de reloj que lleva jugada con él.

Como nota al margen, he leído muchos comentarios sobre Mossa, en el sentido de que ayer volvió a desaparecer en ataque. Pero es que si jugamos con Borja más cerca de Berjón, cuando éste se viene a la banda, como es lógico, cierra el pasillo a una posible subida del lateral (a más jugadores, menos espacios). Así que a Mossa le tocaba apoyar desde más atrás y entrar menos en juego arriba. Todo no puede ser y no le podemos pedir a los jugadores que jueguen igual cuando el sistema busca crearles huecos y ventajas a ellos que cuando busca dárselos a otras posiciones. Igual que Lucas no podía combinar igual en la primera parte, cuando era Joselu el que se abría a banda como un segundo delantero mirando siempre al centro, que cuando salió Sangalli con una función clara de extremo, a buscar jugada en banda en vez de la diagonal al área.

Vamos, que los aficionados (y la prensa, que ya tiene menos disculpa) nos fijamos mucho en los jugadores individualmente pero, en mi opinión, la inmensa mayoría de las veces el que un jugador esté mejor o peor depende mucho más de quién y cómo se le están haciendo los apoyos y pidiéndole que juegue.

2) Ortuño sigue marcando pero, sobre todo, sigue tocándolas todas. Interviene muchísimo en el juego y, cuando se le asigne por fin una pareja fija de baile y se compenetren un poco, seguro que ese segundo jugador se va a aprovechar de los huecos que se crean con esos toques y todo lo que eso mueve a la defensa.

También es muy positivo que ya no hablamos de que metió la que tuvo. Le están llegando más balones de remate.

Lo que menos me gustó:

1) Lo de todas las semanas. El problema lo tenemos exclusivamente atrás. Parece que hace ya varios partidos que han desaparecido los errores en la posición y ayudas desde el centro del campo, y que esa parte esta corregida. Pero nos volvieron a cascar dos goles con los defensas corriendo detrás de la marca y sin que a ésta le saliese nadie a tapar de cara en la ayuda. Vamos, que a diferencia del jueves ayer dio la impresión de que volvimos a jugar sin red.

La parte positiva es que ya digo que, para mí, si desesperante por la tardanza en solucionarlo, este problema de las ayudas atrás es la raíz de todos los males de este Oviedo, y lo que explica el 100% de este arranque liguero de pesadilla. Y digo que es positivo porque de verdad creo que ése es el único problema real y, en principio, parece mucho más de compenetración y sistema que de jugadores.

Con sólo cuatro entrenamientos con Rozada, el jueves ya se vieron correcciones lógicas y claras y ayer, por cómo se hicieron las ayudas defensivas el resto del partido, seguramente se puede hablar ya más de despistes (normales en un sistema que se lleva entrenando una semana) que de que no pareciese que las ayudas estuviesen bien planteadas, como a veces parecía con Egea.

Vamos, lo que decía Luis Moyá: tranquilo, que sales.

2) Tejera sigue sin acabar de carburar a su nivel. La posición en la que jugó ayer parece más para el pase corto y rápido que para la conducción, que es su fuerte. Pero, como me parece mucho más sencillo adaptar a un jugador a hacer una función más sencilla que pedirle que haga algo mucho más complicado de lo que está acostumbrado a hacer, tengo pocas dudas de que se acabará adaptando al sistema y volverá a ser el jugador importante que conocemos. Igual con menos protagonismo llevando el balón, pero importante para aparecer quizás menos a menudo pero con más peligro que en el sistema de Anquela en el que brillaba tanto.

3) Tener que levantarme un domingo a las cinco y media para ver el partido. Que ye que uno sólo puede dormir la mañana les fiestes de guardar y no hay derecho. Esto ya no ye cuestión de La Liga, sino de la Comisión Internacional de Derechos Humanos, que no sé para dónde estaban mirando.

Y que no me digan los que fueron a Ponferrada que peor fue lo suyo, que ellos al menos pudieron ponerse moraos de botillo, pimientos del bierzo y cocido maragato al salir. Yo, a les ocho de la mañana y en Pensilvania, lo más que pude hacer fue ir a comprar rosquilles y café aguado al Mighty Fine Donuts.

4) Lo dramáticos que nos pusimos ayer. Vamos a ver, estamos en la jornada siete, carburamos mucho arriba y parece claro que el problema, si grave, es muy puntual y de una zona muy concreta del campo. Encima, como decía más arriba, es que cuando ves un fallo de sistema tan claro quiere decir que la solución son entrenamientos, planificación y trabajo. Esto es, que se puede solucionar perfecta y fácilmente en muy poco tiempo y con lo que tenemos en plantilla. En el peor de los casos, como último recurso queda lo que hizo Anquela: ¿Que a los centrales que tienes no les basta con las ayudas de un libre por delante? Pónselas detrás con un líbero. Pero yo de verdad creo que no hace falta ni eso.

Pero justo por eso lo que más falta hace ahora mismo es mantener la calma, trabajar y no volverse locos intentando buscar soluciones mágicas para resolver el problema de un día para otro. Porque ésas no las hay. Y lo de anoche es oficializar la crisis y dar sensación de todo menos de que se esté trabajando con la cabeza fría y confianza en lo que se está haciendo.

Menos drama e mais trabalhar.

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